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SWAN FYAHBWOY

DANCEHALL DE LA COTIDIANEIDAD

Hacía falta una presencia así en el reggae. De veras que había necesidad de ello: precisábamos de alguien que abandonara tópicos al uso y lugares comunes en los que habitualmente se circunscribe el estilo para cantarle abiertamente a la cotidianeidad, a los contratiempos del día a día, a la realidad en su versión más cruda. Realismo sucio, vaya. Como si a Charles Bukowski le hubiese dado por abandonar su botella de whisky a medio apurar en cualquier prostíbulo de mala muerte para encarnarse en vocalista de dancehall y sazonar así su prosa desengañada de gyales, punnaneys, shottas y weed . Nos aproximamos a él por varios motivos: su inherente sinceridad, la esperanza que suscita la publicación del álbum “Innadiflames” y su decidida apuesta por una nueva fórmula de autoedición que implica activamente al oyente en la producción de un álbum. ¡¡Fyahbwoy deh yah!!

Tus orígenes como cantante se remontan a aquellas ediciones de las sesiones GanjaTime que con frecuencia se celebraban en la periferia madrileña –en la actualidad siguen celebrándose, pero con una periodicidad menor-. ¿Podrías comentarnos quién o qué circunstancia te sugirió explorar tu faceta artística como vocalista y registrar aquel anticipo en forma de maqueta que distribuiste en 2006?
Bueno, digamos que después de muchos años escuchando reggae y unos cuantos años con el dancehall, comenzaron a organizarse las fiestas de GanjaTime. Esa fiesta digamos que unió y solidificó lo que pronto sería la Madrid Dancehall Crew. Comencé a intentar cantar dancehall en mi coche, ya que pasaba muchas horas al día en él. Un día saque una melodía, poco a poco escribí una letrilla y una tarde en un estudio grabé la prueba de lo que enseguida fue mi primer tema: Nuh Real Shotta. Toda la gente que me rodeaba enseguida me dio caña para que hiciese dubplates y siguiese escribiendo. Enseguida apareció Mario "Daddy Cobra", que fue la catapulta a los escenarios, ya que en menos de 3 meses habíamos hecho 5 temas en ratos de los fines de semana. Gracias a mi gran amigo Javier Ustara tuvimos la oportunidad de volverlo a grabar y mezclarlo en Musigrama todo en un fin de semana. La verdad es que para ser una maqueta, nos quedamos más que contentos. A partir de ahí, internet y el boca a boca de la gente consolidaron a Swan Fyahbwoy como uno de los principales artistas de la escena reggae nacional. 

Me temo que para la edición de “Innadiflames” elegiste el camino más complejo y laborioso, a la par que gratificante y artesanal, que fue tu apuesta por Undefined Artists, una iniciativa que promueve la implicación activa frente al carácter pasivo-receptivo del oyente y que plantea una alternativa palpable de autoedición al tradicional oligopolio de discográficas, managers, distribuidoras e intermediarios de diversa índole. ¿Puede explicarnos exactamente en qué consiste UA, qué fue lo que te incitó a apostar por ello y si la respuesta de tus seguidores ha satisfecho tus expectativas?
UA no es más que una plataforma para el apoyo de artistas de cualquier tipo y sus obras. Creada como asociación sin ánimo de lucro, lo que se intenta es promocionar una obra que no se ha llevado a cabo normalmente por presupuesto. Cuando hay un número suficiente de personas que deciden apoyar esa obra, el autor dispone del presupuesto para llevarlo a cabo y los colaboradores serían como los productores de esa obra, recibiendo a cambio una copia de la obra en formato original o si fuese una película u obra de teatro, pues entradas para el estreno, una edición en dvd o ambas cosas. Digamos que el proyecto se desarrolla también según los intereses del creador de la obra y lo que pueda ofrecer. En mi caso, podíamos ofrecer un digipack con el disco, un dvd con todos los videos, entrevista y material extra, un póster con los nombres de los colaboradores y algunas cosillas más. Fue un proyecto sin medios, ni presupuesto, totalmente por amor al arte por parte de todos los que han hecho algo en él. Ha sido una pequeña lanzadera para que la gente pierda el miedo a este tipo de proyectos y a hacer pagos por internet. Vivimos en Norte África aún para muchas personas. Creo que de aquí a poco tiempo se consolidarán más proyectos como éste en la red. Posiblemente, mi segundo álbum lo hagamos de la misma manera, espero que con más medios por parte de UA, que ya están organizándose para crecer. En cuanto a la respuesta por parte de la gente, es como todo: hay gente que ha colaborado sin dudar, hay gente que lo ha hecho dudando siempre de nosotros y desconfiando del proyecto, pero una vez que han recibido el disco en casa, todos han flipado. El resultado es bastante bueno. Ya no se hacen cosas como esa, ni se ve en las tiendas un digipack tan currado. Yo quería que realmente lo gozasen cuando abriesen el sobre y así ha sido. Hay mucha gente que me pide por favor que vuelva a abrir el plazo y haga una tirada más porque se enteraron tarde o no se fiaban, pero lo hecho, hecho está y el que estuvo ahí, lo tiene. Es verdad que no hemos tenido casi promoción del proyecto, ya que no había infraestructuras, pero aún así estoy bastante contento con el resultado.

En uno de los temas que componen tu álbum, “Reggae Liphe”, hablas del poder catártico de la música, de la capacidad del reggae para hacer olvidar las penas y sinsabores, de un estilo de vida que gracias a la música te permite sobrellevar las presiones a las que estamos sistemáticamente sometidos. ¿Podría hablarse de la capacidad terapéutica o curativa del reggae?
Una capacidad terapéutica lo podría ver según cada persona o una cuestión de energías. Como sienta la música cada uno. A mí el reggae me hace desconectar totalmente del mundo, me hace sacar una sonrisa en momento en los que nada en el mundo podría hacerlo. Para algunos no es más que una música más que les gusta bailar o escuchar, o no les gusta. Para muchos de nosotros esto es una forma de vida. Como bien dice el tema: lo que nos hace ser tan felices cada día o por lo menos puede ayudar, ¿no? A mí me representa al cien por cien la frase: reggae life 24/7. En mi vida no existe otra cosa.

Varios de tus temas podrían interpretarse como una crítica más o menos directa al sistema capitalista en que nos hallamos plenamente inmersos, con sus delirios de consumo, su sometimiento a la cultura de la estética y la fugacidad, su carácter depredador del medio, que antepone la economía al entendimiento entre las personas, que hace equivaler el nivel de adquisición de bienes de consumo a la felicidad... ¿Hay manera de evadirse a esta sinrazón? ¿La solución pasa por proponer simplicidad, frugalidad y oponerse frontalmente o por tratar de convivir con ello de la mejor manera en que uno sea capaz de hacerlo?
Creo que hay que tratar de convivir con ello, si no te quemas. El consumismo es inevitable. Creo que hay que viajar, es lo que nos hace ver como está la gente en otras partes del mundo, te hace comunicarte, te hace aprender, te hace más humano. Prefiero no intentar pensar más en el desarrollo de las cosas, porque ya no está en nuestra mano. Hasta que no nos pegamos la hostia, no escarmentamos. Eso les pasa a las multinacionales y gobiernos y aún así defenderán antes sus intereses que las vidas humanas. Estamos jodidos. Una vez leí: "confiemos en el apocalipsis". Es triste y jodido y no soy religioso, pero lo que es verdad es que el ser humano no está hecho para seguir mucho tiempo en este planeta. Nos lo hemos cargado y mama natura se ocupará de quitarnos de en medio.

Buena parte de tu lírica hablaba desde bien temprano de las críticas recibidas por tu labor como cantante. Frente a ello, has solido mostrar tu orgullo por haber gestado La Alianza, tu unión prácticamente indisoluble con Mario “La Cobra” Olivares. ¿A cuándo se remonta tu relación con el cantante y productor y qué hace tan singular vuestra relación? ¿Grabarías hoy por hoy algún tema para otros productores?
Mis líricas con Mario siempre van contra envidiosos que critican sin saber, sin conocer y sin intentar hacerlo mejor. A la gente le encanta criticar lo que sea, a veces lo que no pueden alcanzar o lo que no pueden entender. La envidia está presente en cada ciudad y contra cada persona que algo le salga bien. El estar en un escenario y hacer música para cualquiera te expone a criticas, a que hablen de ti y de tu vida. Yo creo que si te gusta la música, quédate con eso. El fanatismo no es bueno y la falta de respeto por los artistas y la falta de conocimiento de como funciona el show business tampoco es bueno, pero es lo que hay. Vivimos en un país de paletos y eso también hay que respetarlo. Con Mario empecé a trabajar desde el principio y acabamos siendo un equipo. Mario es de esas personas con la que puedes hablar de lo que sea y siempre razona sin egoísmo, por eso es mi hermano. He grabado temas para otros productores y él me ha acompañado siempre y siempre le ha parecido normal. El también produce para otros artistas. Esto es así y así debe de ser. Apoyo mutuo.

En un estilo que posee un componente espiritual tan marcado, no tienes reparos en clamar a los cuatro vientos que “no crees en Cristo, Jehová, ni Buda”. ¿No te ha llovido un aluvión de críticas proveniente de la militancia rasta? ¿Es posible un reggae más realista y apegado a las vivencias cotidianas y los sentimientos personales frente a ese reggae que repite con insistencia tópicos rasta, en ocasiones sin siquiera sentirlo?
Yo soy como soy y una música no puede cambiarme. Nunca he faltado al respeto a los rastas, ni a los católicos, ni musulmanes, ni budistas, etc. Defiendo mi creencia en el respeto y en hacer el bien. Cualquier persona religiosa con dos dedos de frente respetaría mi postura, porque ¿no es, al fin y al cabo, lo que pretende cada religión: que uno haga el bien y sea feliz? Me impongo mi propia disciplina y mientras yo no haga daño a nadie, considero que estoy haciendo el bien. Realmente no he visto críticas de parte de las comunidades rasta y tampoco las espero, ya que yo respeto lo que quiera hacer cada uno mientras tenga una fé o unos argumentos estables. Me da igual lo que haga cada uno. Yo tengo mi conciencia tranquila. Y respecto a tu segunda pregunta, la respuesta es sí, creo que se puede hacer un reggae más realista y seguir transmitiendo mensajes positivos sin entrar en religiones. En Jamaica ocurre, hay artistas con temática rasta o gangsta o sobre la weed , pero siempre hay big tunes que nos ponen los pelos de punta y te sientes identificado. Cada artista escribe lo que siente y desea expresar, ya sea de mujeres, religiones, yerba, fiestas, historias, consejos...el reggae es un universo enorme. ¡Hay para todos!

Tengo entendido que has resido algún tiempo en Jamaica y me asaltan varias dudas al respecto. ¿Cómo era tu día a día en la isla del tesoro? ¿Por qué no te has decidido a registrar tu álbum allí? ¿Cómo perciben a un cantante blanco europeo con dreadlocks ?
El día a día en la isla es, supongo, una experiencia totalmente distinta para cada persona que haya viajado a Jamaica. En mi caso, pasé mucho tiempo con Kamikaze (Kiki Sound) y, aprovechando que él estaba trabajando por la isla, pude conocer una gran cantidad de estudios y artistas y pasar muchos días en Kingston. Luego, la mayor parte del tiempo lo pasamos en Port Antonio, donde también vive nuestro colega Nando de NiceTime. Digamos que entre estudios, sellos, visitar artistas, playas paradisiacas y, por supuesto, la colección de fiestas que hay cada día a las que no podíamos faltar (Bembe, Weddi Weddi, Passa Passa, Uptown Mondays, etc.), los días se pasan más que volando. El no registrar mi álbum allí es más una cuestión de que Jamaica está hecho para el patois . Nunca pensé en que mi disco se fuese a escuchar allí, pensé más en hacer contactos para poder currar por allí. Pero mi música es para la gente de habla hispana. Lo de ser blanco y llevar dreads es algo que siempre me han respetado. Ahí la gente no te juzga de la manera que lo hacen aquí. La gente lleva una moda de gangster , pero hay una mayoría que respeta y la mayoría se interesa por hablar contigo, ver que hacer por ahí y echarse unas risas. En algunas fiestas por el tema de llevar dreads , ser blanco y la forma de vestir y la gorra algunos decían: “yuh a white gangsta!”. Siempre con respeto, en mi caso.

A veces tengo la sensación de que la música jamaicana tiende a cantar el ideal, un horizonte utópico hacia el que camina: un corazón, una sangre, una unidad, cuando la realidad cotidiana es bien distinta: se encuentra trufada de enfrentamientos, disputas, rencillas, etc. ¿No crees que esto lastra el desarrollo y arraigo de una escena reggae sana en España?
Es inevitable, la gente no es todo lo maravillosa que parece. Todos tenemos cosas buenas y malas, unos más y otros menos, pero lo que está claro es que como una música más, es un negocio y cada uno tiene sus intereses y donde hay dinero, ya se sabe...siempre habrá historias, estamos en Europa. La música reggae hace más de una década que dejó de ser sólo “One love, One blood”. Por unas o por otras, se ha usado para atacar al sistema, para quemar babylon con las letras y la música. Poco a poco ha derivado en artistas tirándose puyas entre ellos o para temas más personales. Creo que no se puede cambiar que los artistas hablen de su vida y de sus piques con otros, ya que en Jamaica eso es parte del show. Vende tunes y vende periódicos. Para mí es más divertido oír en canciones los piques Gaza vs Gully y que todo el país lo comente, que escuchar los piques de los subnormales de Telecinco al mediodía en el nuestro. ¡El Caribe es un poco locura!

Habida cuenta de que la música jamaicana ha sido un estilo tradicionalmente muy minoritario en nuestro país, hay quien se plantea la necesidad de “captar” público de otros estilos para atraerlo hacia el reggae. En el caso concreto del dancehall, parece obvio que la massive a enganchar es el público joven del hip hop. ¿Crees conveniente que el reggae atraiga público a cualquier coste o la gente del hip hop puede traerse consigo la competitividad, las disputas inherentes al estilo o la inexperiencia propia de la juventud?
Bueno, al fin y al cabo vivimos en Europa: no se puede ser tan purista. El reggae y el dancehall forman parte de la cultura de club mundial, suenan en los clubes en toda Europa, Asia, América...es inevitable que se unan círculos. La música es para todos. La juventud es la energía más grande que hay en el mundo. Los jóvenes somos los que podemos hacer que las cosas cambien, pero también hay mucha incultura y mucha falta de información en la gente. Critican demasiado sin saber, la gente ya no lee...son demasiadas cosas que no sabría explicarte como acabarán. No creo conveniente que el reggae atraiga a gente a cualquier coste, pero lo que está claro es que esa música llega a mucha gente por sí sola. Es libre y es inevitable que suceda. El problema en España es que la gente escucha música sin entender lo que dicen, seguimos en niveles de ingles deprimentes comparándonos con Europa. Aún así, no se lo que pasará. Intentaremos que el mensaje positivo del reggae siga ahí y el que quiera escuchar, que escuche.