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Kinky Music

Chulito Camacho

Se abren las puertas de Kinky Music, el estudio de la periferia madrileña regentado por Josué, a la sazón Chulito Camacho, posiblemente uno de los productores de dancehall más considerados a escala peninsular.

Uno tiene la sensación de estar zambulléndose en los intersticios del reggae. Donde se cocina el plato principal. La serie Bien sobre Mal les avala.
Abordamos a Camacho, que no tiene reparos en aportar su parecer sobre cualquier tema que proponemos y le agradecemos sobremanera que adorne la entrevista con alguna anécdota jugosa vivida de primera mano en la propia Isla del Tesoro. Jamaica.

Pasen y lean.

Tú has comentado que el detonante de que a día de hoy seas un cantante de dancehall fue el período de tu vida en que residiste en Londres. ¿Cómo se vive allí el reggae?
Es otra cultura, no tiene nada que ver con lo que hay aquí. Allí todos los inmigrantes son caribeños. Jamaica es un protectorado de la reina Isabel II y toda la gente va allí a trabajar, entonces todos los negros son jamaicanos.

En cierta ocasión dijiste “Si de repente hago dos Lp´s en un año será porque me ha apetecido hacerlos”. ¿Serías capaz de ello? ¿Crees que la industria musical y el propio público están preparados para recibirlos?
Aquí, en España, no creo, sobre todo a nivel de darles promoción los medios. La gente pensaría ¡qué coñazo de pibe, sacando discos cada dos por tres! Pero yo no tengo problema en hacer dos discos por año en cuanto a material. Tengo por aquí instrumentales para hacer dos o tres discos. Solo es ponerte. En Jamaica tampoco se graban lp´s como tal, van grabando singles y la discográfica recopila todos esos singles. A lo mejor Capleton o Turbulence se pueden hacer cuatrocientos o quinientos temas en un año.

En ocasiones tu lírica destila un cierto pesimismo. ¿A qué es debido? ¿Podremos esperar en un futuro que nos sorprendas con un tema desbordante de optimismo?
No lo sé. Tampoco me lo he planteado. Creo que también hay así algunos temas un poco fiesteros que no tienen que ver nada con el optimismo o con ser un bajón de pibe. Son temas de fiesta y ya está. Si yo escribo así, es lo que siento y es lo que escribo. Es lo que vas viviendo, las experiencias que te surgen, lo que transmites a la peña.

El hecho de tener tu propio estudio y controlar tu sonido hasta su mínima expresión, ¿qué ventajas e inconvenientes comporta?
Inconvenientes: que tienes que gastártelo tú todo y tienes que trabajártelo tú todo. Beneficios: pues que te lo llevas todo. En vez de llevarte un porcentaje estúpido de las ventas, de royalties, te llevas un porcentaje bastante más alto. Lo que pasa es que has invertido tu todo. Eso, cuando eres artista y te contrata un sello, no pasa. Tú no gastas ni un pavo.

¿En qué cantantes jamaicanos te inspiras al componer? ¿Y al entonar?
Básicamente Bounty Killer, Merciless, Ninjaman, Vybz Kartel. Depende, va cambiando un poco. Normalmente es Bounty Killer el que me transmite más rollo. Es mi “ídolo” en cierta forma. Sizzla me mola bastante, porque se mete en cualquier lado cantando y Capleton también me mola.

¿Te has planteado grabar sobre riddims de otros productores? En ese caso, ¿por qué estilo apostarías: new roots, dancehall, oldies?
De hecho la última vez estuvimos grabando en dos riddims de peña de allí y es cuestión de estarte allí, por la isla. Darte un viaje, estar en todos los estudios, caer bien a la gente y que te paguen dinero por grabar en sus riddims. Realmente, los productores jamaicanos, ninguno es serio. Luego hay gente más seria y otros que no se puede trabajar con ellos. El tema es un poco mafia allí. Los productores son los que tienen la viruta, los que pagan a los cantantes y los cantantes de olvidan de las ventas y de los royalties. La mayoría de los trabajos de reggae dejan mucho que desear. Los que tienen pasta se van a Londres y masterizan, que es donde está la gente que sabe. Controlaban el mundo analógico, pero el mundo digital no tanto.

¿Crees que el reggae de calidad copará algún día los medios de masas o quedará siempre relegado al panorama “underground”? ¿Lo crees conveniente? ¿Qué sería necesario para lograrlo?
La verdad es que me da un poco igual. La gente hace esto porque le mola y ya está. Y, realmente, creo que algo subirá, no sé si llegará o ocupar como si fuese reggaeton, pop o los Hombres G. De hecho, cada vez tenemos más músicos de calidad. Se necesitaría exclusivamente dinero, porque tú no puedes exprimir a un tipo que curra doce horas y luego ponerle a tocar la batería otras doce. Y para que no esté ocho horas trabajando, necesitas dinero para que no trabaje.

Hasta el momento habías marcado tu senda por el terreno de lo “callejero”, reivindicando el orgullo de ser “chico de barrio”. Sin embargo, te has destapado en lo espiritual con el tema “Oh señor”. ¿A qué debemos este “acercamiento” a dios?
Tampoco creo que sea un acercamiento. En el segundo lp tengo algunas canciones en que me dirijo a dios y en el primero creo que también. Tampoco es un acercamiento, es una canción normal que me salió así. Tampoco quiero que la gente se piense: este se está haciendo rastafari. La diferencia más grande de los tres discos es la música y la forma de cantar, en cuanto a letras, creo que es un poco similar todo. Simplemente es una canción más espiritual que otras, pero tampoco es un acercamiento. Yo creo en dios desde hace mucho tiempo.

Me hizo gracia la anécdota de aquel chavalillo jamaicano que entonaba a duras penas los temas que editaste en Jamaica a través de la serie Bien sobre Mal. ¿Cómo recibió un público más ducho en el dancehall vuestros riddims y los temas en castellano en particular?
La canción de Lukie D conmigo supongo que moló también porque estaba Lukie D por medio. Realmente, tampoco he visto a nadie escuchar allí una canción española. Yo sé que el riddim tuvo bastante aceptación, porque desde antes de sacarlo ya sabía que era un riddim que iba a petar, porque lo llevabas a los sitios y la gente se volvía loca. Lo llevamos a casa de Sizzla, se puso Black Rain y subió bastante peña desde la planta de abajo: ¡yo quiero cantar! Y nadie sabía que era yo el que había hecho el riddim. Se intuía que iba a ir más o menos bien. No que íbamos a petar como hemos petado, ni mucho menos.

A The Clash cuando fueron a grabar a Jamaica, les propinaron una severa paliza. Es solo un caso, pero conocemos algún otro episodio más o menos trágico con la isla como escenario. ¿Vivisteis momentos “tensos” allí?
Ha habido muchos momentos de tensión, pero tampoco gran cosa. Kingston es un rollo bastante agresivo, porque no hay blancos y eres el único blanco que va andando por la calle. Toda la peña te mira, te pregunta, te intenta pedir dinero, pero yo no he tenido ningún problema de agresividad. Te entran muy agresivo, pero si tu te quedas en tu sitio, no tienes por que tener lío. Y nos hemos movido por donde hemos querido. Es un rollo africano: negros andando con machetes por mitad de la calle, las cabras y los cerdos por ahí desparramados en la ciudad. No se mueve el dinero, no hay negocio, la peña no curra. No se mueren de hambre porque hay mucha comida silvestre. Se buscan la vida en la venta ambulante de fruta, de pescado, de lo que les da la tierra.

Fumar weed en la isla representa prácticamente un ritual: cultivo minucioso, secado, corte y consumo reflexivo a través del chalice. En estas tierras sin embargo se consume con restricciones y en no pocas ocasiones “para colocarse” y no para meditar. ¿Crees necesario reivindicar esa vertiente meditacional y reflexiva de la planta?
Eso es mentira. Ahí todo el mundo tiene marihuana, pero ni se seca, ni nada. La humedad es tan grande, que es imposible secar. La verdadera ganja buena, la kiki, que tendrías que ir a buscarla a Kingston, es la que está secada. Plantan, sale, cortan y fuman. He visto un rastafari rezándole a dios antes de hacerse un chalice y echarle diez cigarros y una mierda de marihuana y fumarse el tabacazo bendecido por jah. La gente fuma sus porros tan normal como aquí, no hacen una parodia, ni una comedia, ni un ritual, ni ninguna estupidez semejante.

¿Qué opinas del hecho de que, dado lo limitado de su cultivo, se consuma combinada con tabaco? ¿Consideras que se pierde parte de su esencia?
Yo he consumido hierba con tabaco. Desde hace bastante intento que la hierba no lleve tabaco, pero cada uno que haga lo que le parezca. Es cuestión de gustos. A mí, cuando la mezclo con tabaco, me hace toser. Alguna vez, si no tengo porros o la nicotina me llama, echo unas briznas de tabaco. Allí hay peña que lo mezcla con tabaco, en Londres toda la peña lo mezcla con tabaco. En Jamaica es absurdo, es más caro un cigarrillo que un porro. El tabaco es veneno. Allí en Jamaica fuman bastante tabaco. Junior Reid se pone de pitillos hasta las orejas y va de rasta.

¿Cómo se percibe desde una perspectiva cultural occidental una sociedad como la jamaicana con prejuicios hacia las mujeres, los homosexuales o las personas de tez clara?
Es una cultura totalmente diferente a cualquier cultura europea. No tiene nada que ver. Allí son todos africanos, llevan independientes treinta años, tienen unas infraestructuras de mierda, son pobres y son unos catetos realmente. Tampoco les puedes pedir más. Están cristianizados y el cristianismo siempre les ha dicho a golpe de látigo que el maricón era malo y ahora, de la noche a la mañana, no puedes meter maricones ahí, porque la gente se raya. Lógicamente eso va a progresar, porque todos los países progresan. Pasará a un segundo nivel, hasta que todo el mundo piense que la homosexualidad sea una cosa normal, como pasa en Europa. Pero van a pasar muchos años. También hay un poco de clasismo y lo único que tienen en común es el odio al gay. Porque a nadie le gustaría tener un hijo gay, aunque yo he visto pedazo de maricones andando por Kingston y la gente les va diciendo movidas y ya está. Tampoco les dan palizones, ni están marginados.

No te molesta y de hecho sueles reincidir en mencionar tus orígenes humildes. ¿Qué sientes cuando personas tan consideradas en el dancehall como Sean Paul, Elephant Man o Beenie Man hacen ostentación de sus lujos: joyas, collares, dientes de oro, harenes de mujeres, mansiones y demás?
Que hagan lo que quieran. Es su vida y cada uno la vive como quiera, cada uno canta lo que quiera y cada uno escucha lo que quiera. En algunos casos me parece gracioso, en otros casos me parece: ¡mira que gilipollas! Tampoco veo maldad en que la peña se compre joyas. La peña se compra joyas porque le apetece y porque tiene el dinero. Eso no quiere decir que sea más gilipollas o menos consciente que tu, porque a lo mejor te pega una charla que te quedas boca arriba. A mí, Elephant Man, me parece que hace un rollo que no va mucho conmigo.

Me gustaría que aprovecháramos la ocasión, si te parece, para que aclararas la relación tan especial que te une a tu madre, dado que gran parte de tus temas tratan sobre ella en particular.
Como cualquier otra persona. Yo, a lo mejor, de pequeño era un poco cabrón, he tenido una “edad del pavo” un poco mala y la he hecho sufrir un poco más que la peña normal. Yo me independicé a los 19 años. Necesitaba pirarme porque mi relación con mi madre no iba nada bien. Entonces, para perjudicarla y que sufra, me piro. Se te pasa esa rabia de juventud, en parte porque te tienes que buscar la vida y ya ves un trato mejor con tu madre. Ahora me llevo de puta madre y la quiero mogollón. Aunque ella quiere que me busque un trabajo serio.

Cuando grabas un dubplate, ¿qué motivos te llevan a grabarlo para un determinado sound system y no para otro?
Básicamente, el dinero. Al principio pensaba: hago dubplates para mis colegas que tengan sound, que me caen bien. Pero he ido a Jamaica y he visto como funciona todo. Yo estipulo un precio y los sounds te lo piden y no les parece mal que les cobres. Y, aparte, porque me pinchan y es una promoción importante para mí.