
JAHCOOZI presenta BAREFOOR WANDERER (BPICHT CONTROL)
Jahcoozi no es una formación berlinesa más de esas que hay ahora a miles y que gustan de amalgamar electrónica urbana con tribalismos étnicos pseudo-ancestrales en busca de un pelotazo en los charts que los haga millonetis y saque de las catacumbas.
Tampoco son sólo tres artistas empeñados en maridar estilos, tan dispares en principio, como son el dancehall, el disko, el dubstep y los breaks por mero capricho salido desde la misma entrepierna.
Se trata todo eso y mucho más, son los inventores y precursores de un estilo bastardo que bien podríamos definir como punk-reggae, amén.
En este flamante Barefoor Wanderer, que acaba de editar la disquera alemana Bpicht Control -si, la que comanda la diva-tech Ellen Allien- lo dejan bien clarito y a través de once dosis -léase tracks- sin desperdicio. En el siempre experimental, mestizo y bizarro universo sonoro de Jahcozzi hay miles de géneros que disfrutan desde la contundencia y profundidad de los bombos technos; hasta el crepitar del nervio del glitch-hop y hasta ese un dub urbanita y humeante que burializa que apesta... de bueno, claro. Aquí huele a África y a Jamaica a partes iguales, pero también se atisban aromas de Londres y Berlín. Suenan máquinas que despiden ruidos inclasificables, voces de ultratumba y hasta violines orgánicos. Hay violencia, ragga-bass, disturbios y un cielo tizón desde el que no caen precisamente gotitas de agua purificante.
Algunos verán en este disco lo que hubieran querido hacer en su último trabajo Massive Attack y no les ha salido, serán los menos. El sonido que nos proponen Jahcozzi, como buen hijo de las mil leches que es, suena sobre todo a color negro, a sudor que empapa y quema como ácido y a libertad. Sí amigos, Oren Gerlitz, Robert Koch y Sasha Perera la han vuelto a liar, como lo vienen haciendo desde el 2003. Riéte de M.I.A. y su forzado circo de atildado Kaláshnikov-hop.
Además en este gran álbum de estudio hay cameos de auténtica excepción, caso de los protagonizados por Sayyid de Anti Pop Consortium; la vocalista belga Barbara Panther y el raruno y arcilloso percusionista Oori Shalev.
Pero sin duda la sinergia sonora más reseñable de este disco es la que sustancia los integrantes de Uko Flani, una tribu-combo de reggae residente en el corazón de la negrisima Nigeria a la que Gerlitz, Koch y Perera no han querido dejar de conocer para placer nuestro. Lo negro no falla.
Fernando Fuentes (Mayo 2010)
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