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House MusicHistorias de dance y sangreDesde este mes de Octubre contamos con dos nuevos colaboradores en la versión impresa de A Little Beat..., dj Pay & Gipsyman dj, más conocidos como Els Fills del House. Estos dos dj's / personajes de la noche valenciana nos pondrán al día sobre lo que sucede en los entramados más rosas de la música electrónica, house, techno, electro... nadie escapa del cotilleo... con todos ustedes: Els Fills del House... Acaba la temporada ibicenca; los guiris ya se van de Benidorm, Mallorca y Lloret de Mar y Barcelona ha quedado consolidada como capital del turismo de borrachera. Todo esto, junto a la abundante presencia guiri que se pasea también por nuestra ciudad últimamente, nos ha hecho evocar cuántas hostias han ido ligadas a la presencia guiri desfasada en las playas del universo clubber y cuántas de ellas han ido ligadas al mundo de los dj's. Porque sí, amigos, los dj's estrella de distintos géneros dance no se libran de la furia de la violencia que a todos nos rodea. Ellos están aún envueltos en una violencia a veces tabernaria, a veces mafiosa y, en el peor de los casos, directamente criminal. Es lo que tiene el oficio: es nocturno, es desfasado, es loco, puede ser hasta borreguil, según la situación... Que se lo pregunten a José María Castells, el tío de los Max Mix, que casi fue asesinado hace unos años -y por error- por un sicario contratado por uno de los dueños de Max para acabar con el otro dueño. Que se lo pregunten a los muchos que recibieron hostias de los skins en los primeros años de la escena clubber de Barcelona, cuando el after cool On-Off, lleno de drag queens y tal, estaba situado al lado de ACTV-Barcelona, digna hija de la sala valenciana que la superaba en bestialidad y que estaba tomada literalmente por las hordas pastilleras de la testa rapada. Que se lo pregunten incluso a mega-nombres como Deep Dish o Sven Väth, que, en años anteriores, han tenido encontronazos moviditos con los taquicárdicos seguratas de Pachá y Space, en esas confusas noches insulares en las que la palabra castaña cobra más de un significado. Que se lo pregunten, en fin, a Felix Da Housecat, cuando no le dejaron entrar a la mejor fiesta de Miami el año pasado, porque al portero no le gustaba su cara (cosa lógica, por otra parte). Que se lo pregunten también a todos los que fuman crack y acaban estampándose nudillos en las caras durante las sesiones salvajes de neurofunk inglés. Que hablen, en fin, con los promotores de Twice as Nice, el club inglés que más ha hecho por popularizar ese mismo estilo, cuando se encuentran con un muerto en la pista al acabar alguna de sus sesiones británicas, a causa de la testosterona que estalla y todo lo arrasa. Por eso nosotros reivindicamos el alma pionera del buen house: amor, sexo, espiritualidad y gose pal cuerpo . Seguiremos informando. |









