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JEP "KINGSTON" JORBA
...REDESCUBRIENDO A RICO RODRÍGUEZ
Basta ya de ceñirse a los cánones de lo establecido. Es momento de soliviantarse y plantarse frente a esa norma no escrita que dicta que sólo se debe entrevistar a aquellos cuyo álbum, libro o largometraje haya sido de reciente publicación y a poder ser, exitoso. En este caso, el mérito de Jep es haber demostrado, en la mismísima Jamaica y a través del biopic “Rico Rodríguez. The Legacy” (Autoproducido, 2006), que su flagrante ignorancia sobre el talentoso trombonista Rico clamaba al cielo. ¡¡Olé por él y por Rico, que sigue en activo a su más que respetable edad!!
Conociéndote, puedo afirmar que tus miras musicales no tienen fijación obsesiva por Rico y que el documental podría haber quedado focalizado en Alton Ellis, Ken Boothe o Roy Shirley, por apuntar tres nombres al azar. ¿Por qué optaste entonces por el viejo trombonista jamaicano y no por cualquier otra luminaria del género?
Aunque aprecio gran parte de la música jamaicana y mi biblioteca musical abarca desde Jackie Opel hasta Junior Kelly, pasando por Skatalites, Gaylads, Heptones, Jackie Mittoo, Sound Dimension o Mighty Diamonds; Rico Rodriguez tiene una especial significación para mí, ya que aprendí a tocar el trombón a través de sus mágicas melodías y ritmos. Se podría decir que él ha sido mi maestro en el arte de tocar este instrumento y, aunque no me puedo considerar ni mucho menos un virtuoso de la vara, sí que he tenido el placer de poder tocar con grupos como Mr Fly Ska Band, Skaboodaband, Catalonians, Intensified, Coolfiyah o First Light Orchestra. Otro factor importantísimo fue la gran predisposición que mostró Rico hacia tal iniciativa. Gracias a la intermediación de Toni Face (Liquidator Records), conseguimos explicarle el proyecto a Rico y pedirle su presencia en Barcelona por unos días. Fue una negociación totalmente transparente y desinteresada, donde el “business” quedó a un lado y nadie lo tomó como una ocasión para hacer negocio. Creo que este punto es el pilar fundamental del éxito del proyecto. Volviendo a la pregunta, creo que sería interesantísimo poder trasladar la misma idea de documental a todos aquellos artistas jamaicanos que se acercan al fin de sus carreras. En los últimos años hemos visto como desgraciadamente nos dejaban Joe Gibbs, Desmond Dekker o Laurel Aitken y como Alton Ellis era operado de urgencia, peligrando su continuidad en los escenarios. O también hemos notado la ausencia de Lloyd Brevett en los conciertos de The Skatalites.
El cortometraje lo rodaste como consecuencia de la realización de un curso de comunicación audiovisual y contaste para su ejecución con la ayuda de Miquel Àngel Arnáiz y Ester Casals. Cuéntanos cómo se fraguó la idea y por qué optaste por un proyecto compartido y no por una iniciativa en solitario. ¿Qué aportaron ellos al resultado final?
Como bien dices, el documental nace como el proyecto final de un curso de documental musical en el Observatorio de Cine de Barcelona, donde conocí a Ester Casals y Miquel Angel Arnáiz, que enseguida se vieron entusiasmados por la idea que propuse. Se trata de un proyecto muy humilde en recursos materiales, pero con un potencial enorme en lo que se refiere al trabajo humano que movilizó: 2 tiendas de discos especializadas en música jamaicana, varios conductores de programas de radio, más de 40 músicos y muchos y variados colaboradores, que hicieron posible que el resultado final fuera cuidado hasta el último detalle. De hecho, el título “The Legacy” hace referencia precisamente al legado musical y cultural que un viejo músico proviniente de una lejana isla caribeña, puede dejar en unos jóvenes músicos europeos del siglo XXI. Creo que es una idea muy potente, que en el documental sale de forma demasiado implícita y que a lo mejor hubiera sido interesante profundizar un poco más.
Recientemente has tenido una ocasión pintiparada de presentar tu documental en sociedad con motivo de la primera edición de Reggae Film Festival. ¿Cómo han recibido los jamaicanos tu ópera prima? ¿En qué circunstancias sociales y musicales has encontrado la isla del tesoro?
Los amantes de la música (y no sólo de la jamaicana) sabemos lo que esta significa y representa para nuestra vida: nos ameniza las celebraciones, nos consuela en los momentos jodidos, nos permite conocer gente increíble, nos relaja en la tempestad y nos pone en alerta en la calma (sin hablar de su tremenda capacidad de transportarnos en el espacio y el tiempo). La música jamaicana (en sus diversas vertientes) se ha convertido en la banda sonora de mi adolescencia, aportándome todas estas sensaciones y experiencias. Es por esa razón, que uno siente algo especial cuando se da cuenta que esa relación unidireccional se rompe y puede devolver parte de lo que se ha recibido. El Reggae Film Festival es un proyecto creado por Barbara Blake Hannah (periodista jamaicana) y Peter Gittins (un chico inglés poseedor del mayor archivo existente de producciones audiovisuales relacionadas con la música reggae), para acercar a la población jamaicana todas aquellas películas extranjeras que tratan sobre su música. Barbara me explicó que tiene la sensación que Jamaica no se da cuenta del fuerte interés que su música y cultura tiene en el resto del mundo, e hizo una selección de distintas producciones que dieran fé de ello. Así, en esta primera edición se visionaron todo tipo de films (videoclips, documentales, películas) de distinta envergadura económica: de los más modestos (como el de Rico o el de Lyn Taitt) hasta las grandes producciones (Red X, Roots of Reggae, Almost Heaven). Mi llegada anticipada a la isla (4 días antes de que iniciara el festival), me permitió entablar amistad con ambos organizadores, hecho que provocó vivir experiencias tan singulares cómo formar parte de la rueda de prensa de presentación oficial del festival, en la Oficina del primer ministro jamaicano, hablando sobre mi documental delante de varias televisiones jamaicanas, escoltado por Barbara y Peter por un lado y la mismísima ministra de cultura en el otro. El documental tuvo una muy buena acogida. De hecho, congregó a muchísimas personas, ya que se trataba de la inauguración del festival, en el céntrico Emancipation Park de New Kingston, una serena noche en que, además, Jah nos bendijo con un eclipse lunar. Varias personas vinieron a felicitarme y darme las gracias por hacerles conocer a un personaje tan importante para Jamaica como es Rico. Anécdotas personales aparte, una reflexión, que para algunos sonará a obvia, pero para otros resultará sorprendente, es que en Jamaica no hay espacio para el pasado. ¡La gran mayoría de jóvenes jamaicanos no se interesan por el roots de los 70 y mucho menos por el ska de los 60! Aunque el ritmo de vida sea lento, los cambios en el mundo musical van a un tempo trepidante y los jóvenes, en vez de mirar el tren desde la estación y estudiar su recorrido, se suben a él y viven el momento. Este hecho, que para algunos puede resultar negativo (¡Cómo pueden los mismos jamaicanos olvidar a Don Drummond, Jackie Mittoo, Upsetters o Stranger Cole!), creo que es un punto fundamental para la salud de la industria musical jamaicana, ya que, aunque puede llegar a producir mucha mediocridad, su fuerza y motor se fundamenta en el cambio e innovación constante.
El hombre de Wareika no fue engendrado allí, pese a lo que la rumorología urbana pueda difundir, sino que dicho apelativo lo toma de sus vivencias en la comunidad rasta, en la que compartió experiencias con otro genio como Count Ossie. ¿Sigue en la actualidad siendo un rasta militante o ya se ha decantado por otro estilo de “modus vivendi”? ¿Qué narra Rico al respecto de su retiro ascético a las montañas?
Wareika Hills son unas colinas situadas al sur este de Kingston. Actualmente, según me comentaron en mi visita a tierras jamaicanas, son el último refugio de muchos de los delincuentes que se escapan de la policia, pero antaño albergaba una de las muchas comunidades rasta que pregonaban la divinidad de His Imperial Majesty Haile Selassie I. Creo que Rico encontró en los rastas la comprensión y la afectividad que el violento downtown de Kingston era incapaz de ofrecer (en más de una ocasión Rico ha reconocido que no se sentía a gusto, ya que alguna gente le despreciaba por su rojizo tono de piel). Sea lo que sea, Rico sólo tiene palabras de amor y respeto hacia sus compatriotas rastas, especialmente a Count Ossie y Mortimer Planno (líder espiritual de las 12 tribus de Israel), aunque en ningún momento se llenó la boca de grandilocuencias sobre su condición o identidad rasta. Cómo él afirma: “ No es cuestión de barba o de dreadlocks, eso es sólo un tema de estilo. El rasta es rasta ”.
La carrera de Rico puede dividirse en etapas más o menos diferenciadas entre sí: los años iniciales enrolado a la orquesta de jazz del saxofonista Eric Dean, su intervención en The Blue Fames (el conjunto de rhythm and blues liderado por el teclista Georgie Fame), sus álbumes de reggae primerizo para el sello Pama, el período 2 tone junto a The Specials… ¿Por qué etapa de su prolífica carrera te decantas y proponnos un álbum del artista compuesto de tus diez temas favoritos explicando los motivos de su inclusión?
Personalmente, el estilo que más me ha hecho latir el corazón es el el roots reggae instrumental del “That Man is Forward” o del clásico “Man from Wareika”. ¿Mi top ten de Rico? Africa (Man from Wareika), Fiesta (That Man is Forward), Continental Shuffle (It's Shuffle´n´Ska Time with Lloyd "the Matador" Daley), Reco's Message (Blow your horn), Fu Man Chu (Rico's Message), Confucious (You must be crazy), Take Five (Roots to the bone), Reco's Torpedo (Blow your horn), Work Song (Rico's Message), Children of Sanchez (Roots to the bone), Ramble (Man from Wareika) y Midnight in Ethiopia (Roots to the bone). Evidentemente, no todos estos temas son escritos por él, pero su adaptación a los ritmos jamaicanos es fantástica.
Sorprende ciertamente que, habiendo recibido “instrucción musical” en la escuela-orfanato Alpha Boy´s, Rico no se haya integrado en The Skatalites, conjunto que se nutría en buena medida de esta cantera inagotable de talentos. ¿A qué se debió este hecho?
Ciertamente, es una cuestión que desconcierta un poco, ya que la relación entre Rico y varios de los miembros de Skatalites era muy intensa: Rico se inició en el movimiento rasta compartiendo veladas músico-religiosas en las colinas de Wareika con Don Drummond, Tommy McCook o Roland Alphonso. Pero hay que tener en cuenta dos hechos: por un lado, The Skatalites ya contaba con el mejor trombonista de la isla (Drummond) y, por el otro, Rico se marchó a Inglaterra muy prematuramente, en el año 1962 (recordemos que oficialmente Skatalites no se formaron hasta el 1964 y se disolvieron solo dos años más tarde!). Si que es cierto que podrían haber restablecido relaciones a partir de los 80, en la reunificación del grupo, pero creo que las trayectorias individuales se habían distanciado tanto que ya había desaparecido ese feeling original. Cuando le pregunté a Rico precisamente sobre este hecho, me respondió con un escueto “we had professional gelousy” (tuvimos celosía profesional). No es ningún secreto que el talento de los musicos de The Skatalites siempre ha estado a la altura de su ego, hecho que ha provocado más de una discusión seria.
En la actualidad, Rico se sustenta económicamente a través de la remuneración que recibe diariamente por actuar en el “late night show” británico dirigido por Jools Holland. ¿Sigue Rico realizando giras, tanto en solitario, como ejerciendo de músico de soporte para algún otro artista?
No tengo mucha información sobre los planes actuales o futuros de Rico. El trombonista no tiene página web, ni correo electrónico, ni un mánager general que se encargue de publicitar todos sus conciertos, hecho que agranda aún más su carácter enigmático o misterioso.
Considero que, al contrario de lo ocurrido con otros instrumentistas de prestigio como Sly & Robbie, Dennis Bovell, Monty Alexander o Ernest Ranglin; con Rico Rodríguez se ha cometido una flagrante injusticia, al no reconocérsele públicamente su papel primordial, a mi entender, en el desarrollo de la música popular urbana jamaicana. ¿Consideras que ha sido así? ¿Qué motivos crees que han influido en este hecho?
Aunque de manera tardía, Rico forjó su popularidad en Inglaterra y ahí es donde es más respetado. Por proximidad geográfica (y referencias directas) sé que Rico también es reconocido en Catalunya, España, Francia e Italia, y por los conciertos que tiene, también se entrevé que tiene un gran número de seguidores en USA, Japón, Argentina e, incluso, China. Curiosamente y como comenté anteriormente, es muy difícil encontrar alguien en Jamaica que conozca a Rico Rodriguez. Creo que hay dos factores que explican este fenómeno: por un lado Rico nunca se ha encasillado en un estilo concreto (aunque sus mejores discos son roots reggae, la mayoría de sus aficionados provienen del mundo del ska), impidiendo que cuajase un grupo homogéneo de seguidores. Por el otro, como Rico reconoce en el documental, él siempre ha tenido una relación muy personal con la música. En Jamaica nunca tocó en los lujosos hoteles turísticos, sino en las comunidades rastas de Wareika. En sus primeros años en Inglaterra esquivó durante muchos años (no sé si por voluntad propia o por necesidad de ganarse el pan en otros menesteres) la popularidad de la que gozó la música jamaicana.
Reconoce Rico en el documental que para interpretar reggae correctamente, se debe ser originario en Jamaica. ¿Compartes a nivel personal esta singular perspectiva o disientes de tal afirmación?
Realmente sorprende que esta afirmación provenga de alguien que ha tocado a lo largo y ancho del planeta con músicos de mil nacionalidades distintas. Pero, por otro lado, es comprensible o, incluso, hasta obvio. Cada país tiene unas características sociales, culturales y económicas que influyen, irremediablemente, en sus producciones musicales. No hace falta tener mucha imaginación para darse cuenta que la vida de un músico europeo del siglo XXI no tiene nada que ver con la de un jamaicano de los 60. Bien se dieron cuenta de ello los Decibelios, ya en los ochenta, con su “Vacaciones en el Prat”. Y es que “ esto no es Jamaica, esto es el Llobregat! ”
Ya que has tenido ocasión de compartir extensas y reconfortantes conversaciones con el trombonista. ¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje que has obtenido de su persona y el momento más especial que os ha acontecido juntos?
Me encantaría poder decir que surgió una química especial entre ambos, pero la verdad es que los nervios de que todo saliera bien pudieron conmigo y no tuve ni un momento de tranquilidad para charlar en profundidad, ni comentarle las mil cosas que te pasan por la cabeza al escuchar sus grabaciones. Quizá el momento más especial fue cuando, de camino entre Barcelona e Igualada (donde íbamos a registrar con los Catalonians), nos detuvimos unos minutos en las faldas de la Muntanya de Montserrat, reconocida por su magnetismo espiritual. Y ahí, en medio de un doradísimo campo de trigo, le pedimos a Rico que tocara alguna melodía. Creo que ese momento es lo más cercano que nunca podré estar de las reuniones musicales que Count Ossie, Rico, Drummond, Ernest Ranglin o Tommy McCook organizaban en las comunidades rastas de Wareika.
Páginas de interés First Reggae Film Festival
The Legacy en la Wikipedia
Rico en la Wikipedia
Trailer de The Legacy
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